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Artículos (14)

Por: Juan Esteban Lodoño

Yo me esfuerzo, pero parece que no se puede salir de la miseria. Hombre, yo me esfuerzo, pero siempre seré una víctima de estas calles. Y no es mi culpa, porque yo trato de alejarme pero los problemas me siguen. Yo me esfuerzo, esperando que un día tú vengas y me rescates. (I Tried, Bone Thugs n Harmony)
Voy a acompañar esta narración con la música Hip Hop como banda sonora, la cual destaca la profunda relación entre la realidad que se vive en las calles, el deseo de cambio y la espiritualidad que brota del mundo subterráneo que solo se hace visible con las noticias de violencia. Esta canción refleja el intento de muchas personas, no solo en América Latina sino en el mundo entero, de salir de ese profundo abismo de agua-sangre, en el que reinan la droga y la venganza, y del que tantos intentan salir a flote, pero la pesadez del cuerpo y el dolor de la miseria llaman a hundirse cada vez más en el fango. Aún recuerdo cuando Skeletor, un muchacho de la ciudad de Medellín, cargaba su pistola mientras escuchaba una canción llamada “Thug Luv”, de la agrupación Bone Thugs –n- Harmony, con una instrumentalización de disparos entre la música, y que acompaña la voz del desaparecido Tupac Shakur, el cual menciona: “Orando al Padre, por favor perdóname, la policía está, me está persiguiendo, mientras me ven como uno de los más buscados de América en la televisión en vivo”. En el contexto de pandillas en Colombia, se realizan intentos de lectura de la Biblia a partir de las tribus urbanas. Se trata de apuestas inimaginables para muchos de estos jóvenes que se crían en una sociedad fragmentada, elaborando gritos desgarradores para establecerse como sujetos y salir de en medio del dolor. Sus vidas están acompañadas de bandas sonoras que reflejan realidades pesadas y crudas, como haber nacido literalmente bajo las balas, y crecer agachando la cabeza para que un disparo no acabe con las esperanzas de, por lo menos, perpetuarse en un hijo que se engendra en la adolescencia. 1. “Yo me esfuerzo, pero parece que no se puede salir de la miseria”: historias mínimas sobre la guerra en Colombia. Este artículo pretende destacar las historias mínimas, con rostros y con nombres de quienes no dejaron más huellas que una serpiente sobre las rocas, y sin embargo son ese rostro del conflicto, armado y desarmado, de una guerra que ni saben cuándo empezó y porqué se pelea. Pero son Esta canción refleja soldados de la muerte, ejército de reserva de el intento de muchas la gran industria armamentista, consumidores personas, no solo en consumidos por el discurso de la venganza, en América Latina sesenta años de un conflicto que se desplazó sino en el mundo desde el campo a la ciudad, y se volvió el eje de entero, de salir de ese las relaciones sociales y políticas en Colombia. profundo abismo de agua-sangre, en el que reinan la droga y la A Javier me lo encontré en el barrio donde   habíamos crecido. Había llevado a parquear venganza, y del que el Ferrari de su patrón en la casa de enfrente tantos intentan salir a de un amigo. Había sido el niño juicioso del flote, pero la pesadez colegio, el mejor en matemáticas, del que yo del cuerpo y el dolor copiaba las tareas. Ahora gusta del respeto por de la miseria llaman otras cosas: a hundirse cada vez más en el fango. -Yo, parcero1, cuando salí del colegio me puse a trabajar en un restaurante. Uno de los meseros me presentó a un señor, me dijeron que era un ganadero. El cucho2 ese me cogió la buena, y empezó a invitarme a unas fincas que tenía. Yo le empecé a hacer mandados: que trin, les reclaman plata en el banco y les compraba el mercado; que tran, iba y les hacía una vuelta3 legal, o les llevaba unas muchachas a la finca. Entonces fui ganando de humildad, de buena gente. Así me pasé como dos años. No tenía que hacer ninguna vuelta rara, sino por lo legal. Hasta que ese cucho se tuvo que perder del país. Un amigo de ese cucho, un duro, me dijo que si quería trabajar con él, que tenía muy buenas referencias mías. Yo le dije que sí, pero sobre todo para hacerle vueltas y mandados, porque a mí no me gusta andar con fierros y dar bala. El man4 me dijo que todo bien, y empecé a camellar5 con él. -A mí siempre me ha causado curiosidad que esa gente siempre se presenta en las noticias como un movimiento político- le dije. Eso es puro bla bla bla, hermano –comenta Javier-. Yo ni siquiera sabía a qué grupo pertenecía esa gente, hasta que empezaron a desmovilizarse. Ahí me di cuenta quién era quién. Los pelaos6 como yo entramos fue porque uno quiere tener algo de plata; que un apartamento, que un buen carrito, que algo pa’ salir con la novia... pero a uno nunca le dicen que la pelea sea por ideas, o por defenderse de la guerrilla, o por alguna mierda. Lo que se mueve ahí es la plata, y encargos, y caballos, y droga. -Y entonces, contra quién pelean? -Le pregunté. 1 Parcero/a: vocablo utilizado entre las personas jóvenes para referirse a un/a amigo/a o compañero/a. 2 Cucho/a: acepción popular para referirse a una persona mayor. 3 Vuelta: acepción popular que se refiere a “asunto”, “trámite” o “favor”. 4 Man: anglicismo para referirse a “hombre” o “persona”. 5 Camellar: verbo utilizado para “trabajar”. La idea es de hacer trabajo pesado, como un camello. 6 Pelao/ pelada: expresión que se refiere a persona joven. J.E. Londoño: “a dios aLaBo, aunquE EL dEmonio sE PosE ... / 129 -Pues a mí me tocó volarme dos veces de una finca por allá en el sur de Bolívar del Ejército. El ejército entró y nosotros salimos de la finca. Nos ubicamos entre los árboles y los encendimos a plomo, pero uno no sabe si hubo muertos. Nos volamos en caballos, y nos fuimos un tiempo pa´ las fincas que tenía el patrón en la región andina. Allá tuvimos un enfrentamiento con la guerrilla. Era una zona de cultivo, y una zona minada, y nosotros teníamos que sacar a esa gente pa' poder controlar la droga. Pero, viejo, eso es muy bravo, a uno le toca enfrentarse al que sea, con tal de controlar el negocio. -Y ya que sabés en lo que te metiste, ¿qué pensás de eso? -Ah hermano, con la entrega de esa gente7 yo me puse a reflexionar. Ahora lo que estoy haciendo es cuidando la finca de un man. Pero yo estoy muy aburrido. A mí me gustaría salirme, estudiar algo, y ponerme a trabajar por lo sano, en algo serio. Uno ve a los pelaos que estudiaron con uno en el colegio, y le dan como ganas de tener una familia también, y de estudiar y tener un buen trabajo, y salirse de esa vida. Pero usted sabe que no es tan fácil. Yo tengo que abrirme, irme pa' otro lado, pa' otro país, y empezar una vida allá. Una amiga que vive en la USA me llamó estos días, y me dijo que me fuera pa' allá, que allá podemos montar un negocito juntos. A mí me gustaría, hermano. Dejar todo esto. Esto es un círculo del que es muy difícil salir. Pero yo creo que ya se va llegando el momento. Ella y yo hemos hablado. Yo creo que esta es la última finca que cuido. Uno no sabe qué le espera, qué lo ponen a hacer. ... son soldados de la muerte, ejército La de Jaime es otra historia. Le dicen Skeletor. de reserva de la Lo vi de nuevo cuando estuve dando clases de gran industria Biblia en la cárcel de Bellavista, para los internos armamentista, convertidos a la fe evangélica. Mientras me ponían consumidores el sello para ingresar, escuché su voz en el calabozo consumidos por de enfrente, donde instalan a los recién llegados. el discurso de la Nada sabía de él desde que lo cogieron preso y se venganza 7 Se refiere a la desmovilización de los grupos paramilitares, bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) lo llevaron para la prisión de Valledupar. Me reconoció de inmediato. Al jueves siguiente pude contactarme con él, en la capilla. -Ah parcerito, usted sabe cómo ha sido mi vida. ¿Se acuerda cuando nos veíamos en el parque, y yo bailaba Hip Hop? Cuando eso, yo iba y venía del pueblo a San Roque, por allá en el nordeste8. Me estaba enredando muy feo, viejito. Usted sabe que a mi cucha9 la hicieron perder de por allá, y se vino para el pueblo y una vieja le pegó unas puñaladas. Eso me cargó de mucha ira. Le dije a Toño que me prestara ese animal largo con que había aprendido a disparar, y me vine para el pueblo a buscar a esa perra, y le di plomo, pero no la alcancé a matar. Toño me había enseñado a disparar en San Roque. Empezamos con ese treintaiocho, y luego seguimos con armamento más grande. El man era miliciano de un grupo guerrillero y estaba reclutando gente pa' ese grupo. A mí me tramaba10 esa vuelta, sobre todo por los fierros, y el respeto, pero también por ayudar a la gente. Pero esa mierda se calentó cuando llegaron los paracos, y yo no pude volver más al pueblo. A Toño le fue mal, porque uno de los hermanos de él empezó a andar con los paracos, y ganó mucho poder, pero lo mataron, entonces Toño pudo volarse con la mujer y con la niña. Yo, parce, me fui un tiempo a vivir a Bello, con mis primos, y ahí montamos plaza pa vender polvito, y ganábamos buena plata. Pero mantener una plaza es bravo. Tuvimos qué enfierrarnos y nos tocó matar hasta al que se atravesara. Cuando llegaron animales más bravos, nos abrimos un tiempo pa' Bogotá, y después volví al barrio, ahí fue que usted y yo nos conocimos. Cuando nos habíamos encontrado en el barrio, ya el hombre andaba en moto, y era respetado, pero siempre con la misma actitud de buena gente, y enamorado. Con sus chistes y juegos de palabras, y el sudor a chorros cuando no consumía droga. Iba a mi casa, y yo le pasaba música, y hablábamos de amores y de fútbol. 8 Población ubicada al nordeste de Antioquia, en Colombia. Durante un largo tiempo estuvo bajo fuertes hostigamientos guerrilleros. Luego el control fue tomado por los paramilitares. 9 La madre 10 Enredarse en una trama, apasionarse por algo. J.E. Londoño: “a dios aLaBo, aunquE EL dEmonio sE PosE ... / 131 Se metió en problemas con gente influyente en la política del pueblo. Y lo mandaron a comer del Bongo11 en Valledupar. En su casa, la policía encontró dos granadas, una Sixawer, un treintaiocho, y algunos objetos robados. Más de veinte muertos encima, incluyendo a una mujer de una joyería a la que su propio esposo mandó que la atracaran. Ella gritó, y el ladrón se asustó, y jaló del gatillo. -Después de esto salí. Parcero, ya son más de cuarenta muertos. Un demonio me susurra al oído todos los días a quién tengo que matar. Esta última vez me agarraron un secuestrado, para unos mafiosos de la Oficina12. Dicen que me dan cuarenta años. Pero la otra vez me rebajaron de veinticinco a cuatro. Esta vez puede que me rebajen. Aunque ya me acostumbré a estar en la guandoca13. Realidades que reflejan la vida tras las ideas. Conciencias humanas expuestas en sus propias acciones, determinadas por sus propias existencias sociales. Lo cual demuestra que no se puede juzgar la realidad de un país como Colombia a partir de discursos, ni tampoco formar un juicio sobre su contexto por las elaboraciones retóricas de los grupos en enfrentamientos. Los actores viven las cosas de otra manera, inmersos en una vida material sofocante, en medio de un conflicto social donde la exclusión ofrece enlistarse en la lógica de la muerte. Estos actores también son obreros, no de la industria comercial y legalizada, sino del mercado turbio de la guerra. La lógica del Capital no está sólo en la exclusión que ofrece el neoliberalismo a la pequeña y mediana empresa, sino también en la inclusión subterránea de aquellos actores-mercenarios, trabajo vivo al servicio de la muerte, habitantes en la línea que separa esta polaridad, al servicio de narcotráfico, factor que permea todos los estratos de la sociedad, legales o ilegales: 11 La olla en la que se cocina la comida para los presos en las cárceles 12 “La oficina” es grupo narcotraficante que se hace llamar así en Envigado, ciudad cercana a Medellín. 13 Guandoca: cárcel. Desde el punto de vista del conflicto y la guerra, las bonanzas exportadoras de coca y heroína han transformado los recursos, alianzas y relaciones sociales tanto de la guerrilla como de las fuerzas armadas. Han transformado un conflicto armado polarizado entre dos partes, a uno donde múltiples grupos y sectores están armados y, dependiendo de los nexos de las relaciones sociales en determinada región, están aliados o en conflicto los unos con los otros. El narcotráfico ha complicado las dinámicas originales de las insurgencias de inspiración izquierdista y de las operaciones antisubversivas del Estado. Ha demostrado ser tan lucrativo que ha permitido a la guerrilla ampliar y modernizar su armamento, así como extender en gran medida su presencia territorial. Y, al mismo tiempo, condujo a la creación de grandes ejércitos paramilitares –algunos vinculados a las fuerzas armadas, otros más independientes-, que apuntan sus armas contra guerrilleros, campesinos, políticos de izquierda, periodistas, defensores de los derechos humanos y, crecientemente a lo largo de los años ochenta y noventa, jueces, funcionarios del Estado y dirigentes políticos (Chernick, 2008, p. 80). Las instituciones estatales ven a los Las instituciones estatales ven a los jóvenes de jóvenes de los barrios los barrios de Medellín como una amenaza. de Medellín como una Pero la existencia de la vida pandillera en amenaza. Pero la la ciudad es, en parte, el reflejo del fracaso existencia de la vida institucional para generar una sociedad pandillera en la ciudad más justa, pues los jóvenes reproducen los es, en parte, el reflejo modelos de violencia implementados por el del fracaso institucional Estado y la sociedad. A su vez, se trata del para generar una otro lado de la institucionalidad colombiana, sociedad más justa, pues que no puede subsistir sin el apoyo militar de los jóvenes reproducen las fuerzas ilegales, el mercado de la droga y la los modelos de violencia propaganda de los medios de comunicación implementados por el para tratar de justificar actos irracionales Estado y la sociedad. como las masacres cometidas por el ejército y la policía contra la población civil. J.E. Londoño: “a dios aLaBo, aunquE EL dEmonio sE PosE ... / 133 Tanto Javier como Skeletor son el reflejo urbano y cotidiano de los discursos que se manejan en las esferas políticas14. En el discurso de estos dos jóvenes se ve la necesidad de surgir, de conseguir algo de dinero, de salir de la miseria y encontrar un espacio en la sociedad, ya sea en los medios legales o ilegales –que pueden interpretarse como el doble rostro de la institución-. Sin saberlo, ambos terminan trabajando para quienes sustentan al sistema y el sistema protege. Skeletor abandonó desde hace tiempo la creencia en la justicia social, y ahora prefiere defender a su grupo de amigos, su clika, a los cuales considera su familia. Su causa es la guerra urbana, su simbólica es el infierno. Y a partir de este universo construido en una tribu urbana de Hip Hop llamada Monk Darkness15, elabora música que le permite tener una identidad con su grupo, y a la vez justifica su estilo de 14 Marc Chernick, respecto al cambio de las guerrillas en Colombia a partir de la década de los 90s, señala una inconsecuente consecuencia, debido a la intención de ser un movimiento político, pero con profundas transformaciones en su estructura medios: “Muchos han afirmado que el rechazo de las guerrillas a negociar la paz indica que se habían transformado de movimientos guerrilleros con una ideología a grandes y exitosas empresas criminales. La acusación refleja los grandes cambios que ocurrieron en la guerra de guerrillas colombiana en la última década del siglo xx, sobre todo después de de los trascendentales cambios internaciones sucedidos entre 1989 y 1991. A medida que la Unión Soviética se desintegraba y Cuba retiraba unilateralmente su apoyo a los movimientos guerrilleros latinoamericanos, las guerrillas aumentaron su participación en secuestros, asaltos y extorsiones a empresas comerciales en la mayor parte de la Colombia rural. En consecuencia, la política de cobrar ‘impuestos revolucionarios’, empleada durante largo tiempo por las guerrillas colombianas como estrategia de financiación, se propagó ampliamente hasta cubrir la mayoría de las operaciones comerciales en el campo colombiano… Para ellas, la actividad criminal es ante todo un medio, no un fin. Son fundamentalmente organizaciones políticas, aun si la línea divisoria entre guerra y crimen se haya hecho borrosa. Los movimientos guerrilleros todavía continúan educando a sus combatientes y partidarios en torno a los temas de injusticia y opresión y tratan de organizar la vida política y social de las comunidades donde mantienen influencia” (Chernick, 2008, p. 67 y 69). 15 Se trata de un grupo que al autor conoció personalmente, de amigos muy cercanos. La mayoría de estos jóvenes sufrieron la crudeza de la guerra urbana, como mutilaciones, prisión –y el crudo aprendizaje del “mal” que conllevan las cárceles en Colombia-y muerte. vida, sus ansias de matar, en contradicción con la desesperación de querer escapar: Infierno nocturno, demonios que se apoderan de mi maldad, Ya quiero estallar. Almas dementes, porque han conocido la realidad de la oscuridad. Rodeado de sombras y nueve puntos negros Que destaparán tu luz cerebral. Ansias de matar… (Monk Darkness, “Monje de la Oscuridad”). 2. “yo me esfuerzo, esperando que un día tú vengas y me rescates”: una Lectura de hechos 26, 2-23 Es en este contexto de oscuridad como símbolo de sicariato y pandillas donde se erige una propuesta de lectura de la Biblia, denominada lectura tribal de la Biblia. Jóvenes como Skeletor y Jaime se encuentran con predicadores callejeros, inicialmente misioneros de iglesias pentecostales, que les comparten un evangelio de transformación y libertad de la situación de muerte y asesinato. Esta predicación se sale de lo común, en el sentido que invita a los jóvenes a mantener su estética tribal y promover las subculturas y el arte de cada La invitación que se grupo dentro de la urbe. La invitación que se hace es a cambiar el hace es a cambiar el sistema simbólico de la sistema simbólico de la oscuridad y la muerte, por una simbólica de la oscuridad y la muerte, vida y la libertad. Y es a partir de allí donde por una simbólica de comienzan las transformaciones de individuos la vida y la libertad. y comunidades. J.E. Londoño: “a dios aLaBo, aunquE EL dEmonio sE PosE ... / 135 Un elemento simbólico muy importante para la lectura tribal de la Biblia es el de la conversión, comprendido como pasar de las tinieblas a la luz. Se esquematiza en tres elementos fundamentales: (a) la vida anterior, (b) el encuentro con Jesús y (c) la vida nueva, que es proclamación del nombre de Jesús. Una simbólica reflejada en la narración de la conversión de Pablo16, que aparece en el libro de los Hechos de los Apóstoles en tres veces, de las cuales vamos a resaltar el capítulo 26, cuando Pablo da el discurso ante Agripa, donde el apóstol detecta tres momentos fundamentales:
  • Vida anterior: persecución del nombre de Jesús (2-11): Simbólicamente, esto es considerado como habitar en las tinieblas (17).
  • Encuentro con el nombre de Jesús ( 12-18): una narración construida sobre el esquema de la vocación profética, en el que Pablo es llamado al estilo de Jeremías (Jer 1,5-8), no a romper con su religión judía, sino a llevar el mensaje mesiánico al pueblo israelita.
  • Proclamación del nombre de Jesús (19-23): Pablo, atendiendo a su llamada profética, inicia la predicación del nombre de Jesús, mediante la oposición simbólica entre luz y tinieblas.
  16 El personaje Pablo, más que una personalidad, es una personificación. En él confluyen las experiencias posteriores de sus seguidores, y su imagen como símbolo fundante de la comunidad. Los tres relatos de conversión o vocación de Pablo que aparecen en Hechos de los Apóstoles probablemente obedecen a un relato bautismal de las comunidades paulinas. Quien se bautiza, en algún momento cayó a tierra cuando se encontró con Jesús. Durante un tiempo queda enceguecido, y luego pasa del estado de ceguera, porque se ha recibido al Espíritu Santo, y ha abierto los ojos. Ahora puede superar el tiempo de ayuno previo, y entrar en la mesa de la comunidad para tomar el alimento y recobrar sus fuerzas. En este relato, Pablo es el símbolo de todo cristiano que se encuentra con Jesús en el camino de su vida, es llamado a participar en el reinado de Dios, y esta llamada se comprende como vocación profética. Todo cristiano que entra a las aguas bautismales se identifica con este relato, y se le promete la vocación paulina: sufrirá por el nombre, y llevará el evangelio a los israelitas, los reyes y los gentiles (9,15.16). El narrador considera tanto al mundo judío, al que antes Pablo perteneció, y al mundo greco-romano, como un mundo de tinieblas, desde la perspectiva simbólica: “Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a los cuales yo te envío, para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí.” (17.18). Es decir, que para el narrador, no aceptar a Jesús y la revelación que éste da –como a Pablo en este caso- es habitar en las tinieblas y estar bajo Satanás. No hay medias tintas, ni otras posibilidades. Esta experiencia literaria también se refleja en el arte que ahora reflejan los jóvenes de los barrios que optan por una lectura tribal de la Biblia. Tribus urbanas tales como raperos, rastas, rockeros, metaleros, góticos y punks, narran de nuevo sus vidas mediante la oposición luz­tinieblas, antes-después, vida en el mundo – vida en Cristo. Sus experiencias místicas, al igual que lo que hace el redactor de Hechos, se traducen en una experiencia narrativa que cuenta sus “testimonios”, mediante la música de los grupos que intentan mantenerse fuera de la esfera de lo institucional, con sus estéticas underground –aunque, evidentemente, el sistema trata de absorberlos para convertir sus gustos en parte del mercado. Tal como sucede con los místicos y las místicas a lo largo de la historia de las religiones, sólo pueden contar la historia de su encuentro con lo Divino mediante elementos externos que funcionen como metáforas, porque el lenguaje es insuficiente. San Juan de la Cruz habla de La noche oscura del alma, y Santa Teresa de Jesús habla de las Moradas del castillo interior. Lucas habla de El camino de Damasco, para contar la historia de encuentro que tuvo Pablo probablemente en una comunidad que transformó su vida para siempre. Los jóvenes de las tribus urbanas lo hacen mediante el rock, el metal, el reggae, el punk J.E. Londoño: “a dios aLaBo, aunquE EL dEmonio sE PosE ... / 137 y la música electrónica. Como lo hace el artista Walhh, en una de sus primeras canciones, en referencia a la experiencia de lo divino. Una mano de fuego en los fríos callejones Derritiendo el dolor de los duros corazones Invadiendo el terreno desesperador Entregando las almas a mi rey el vencedor (Walhh) 3. “a dios aLaBo, aunque eL demonio se pose soBre mi rostro”: memoria de una comunidad triBaL Para hacer mención y memoria de un movimiento específico en Colombia de la lectura tribal de la Biblia, mencionaremos a un movimiento de jóvenes de los barrios populares de Medellín y sus alrededores que se llamó Tribu XIII17. Este grupo estaba conformado por diferentes jóvenes, hombres y mujeres, personas en situación de riesgo, atravesadas por experiencias de pandillas, hurto, sicariato y drogadicción, y que buscaban un encuentro con la vida a partir de una lectura alternativa de la Biblia. Tribu XIII comenzó en el seno de la Iglesia Cuadrangular de Envigado, a la cual pertenecían algunos de los miembros. Cosa paradójica, pues esta era una iglesia proveniente del pentecostalismo, pero fuertemente influenciada por el neopentecostalismo y la teología de la prosperidad. Esto hizo que el movimiento Tribu XIII 17 Este fue un movimiento que se desarrolló en Medellín entre los años 1998 y 2002. De Tribu XIII no se conservan archivos escritos, sino algunos archivos musicales en casetes y discos compactos, tales como “Id y haced” y “El valle de los huesos secos”, donde se refleja, mediante la música Hip Hop, el testimonio de vida de muchas personas que se unieron a esta iniciativa de lectura tribal de la Biblia en la ciudad de Medellín. tomara distancia de esta iglesia, y comenzara a Jóvenes con reunirse en el Parque San Antonio de la ciudad pantalones anchos, de Medellín, y posteriormente en el Parque cabezas rapadas, San Ignacio. De allí que se la denominó “la trenzas o Dreadlocks iglesia sin paredes”. Desde sus comienzos, esta tipo rastafari. comunidad tribal se vio en confrontación con Inusuales por andar las iglesias institucionales, debido al intento con Biblia en sus de éstas de querer someter a estos jóvenes a manos, que portaban la visión tradicional de “iglesia” y al prototipo como armas de vida. aceptado de “cristiano” o “cristiana”. Jóvenes con pantalones anchos, cabezas rapadas, trenzas o Dreadlocks tipo rastafari. Inusuales por andar con Biblia en sus manos, que portaban como armas de vida. Reunidos en medio del bullicio del centro de Medellín. Muchas de estas personas trabajaban en los buses, vendiendo dulces o cantando canciones de Rap a cambio de alguna moneda. La reflexión inicial se hacía sobre la realidad de la ciudad, la conformación de las tribus urbanas, y la Palabra de Dios en la vida. El facilitador o la facilitadora sabía cuándo el ruido de los carros, la bulla de la gente o la misa en la iglesia católica se silenciaban un poco para dar instrucciones sobre la dinámica de la reunión. Los miembros se reunían en pequeños grupos de cuatro o cinco, y hablaban un poco de sus vidas, de la realidad en que se vivía, y leían un texto de las Escrituras tratando de encontrar orientaciones para el caminar cotidiano. Después se socializaban en conjunto las problemáticas y los textos bíblicos tratados. Como señala Michel Maffesoli (1990), habitamos en “el Tiempo de las tribus”. Dado el proceso de globalización, las culturas aldeanas o citadinas han ido perdiendo una clara y distintiva identidad en pro de una masificación. Las regiones, que antes manifestaban su propia forma de ser, ahora no se diferencian mucho unas de otras. J.E. Londoño: “a dios aLaBo, aunquE EL dEmonio sE PosE ... / 139 La gente no puede encontrar sus propios límites frente al otro, y por ello toma la decisión de diferenciarse de unos y parecerse a otros, y esto es lo que se llama el proceso de tribalización. Es allí cuando los jóvenes como sujetos aparecen en la forma de negación de la institucionalidad y, dialécticamente, como afirmación de ella. La tribalización consiste en construir pequeñas comunidades y grupos sociales que puedan mantener una identidad cultural, con unos intereses a corto o a mediano plazo. Las pequeñas tribus son narradas por sus actores como familias sustitutivas. Es así como surgen las comunidades neotribales, grupos que se establecen para diferenciarse unos de otros y para dar identidad a los jóvenes que se sienten perdidos en el mar de la civilización. En las calles se ven clanes marcados con sus propias insignias, vestidos de negro y llevando los cabellos largos, o totalmente rapados y demostrando alguna veta de racismo; otros incluso vestidos y tatuados con los emblemas de un equipo de fútbol, en torno al cual se crea una marcada identidad que puede generar actos de violencia contra sus rivales. Es la necesidad social y psicológica de tener un referente al cual parecerse y que a la vez le permita diferenciarse de los demás.   Estas tribus conforman unos símbolos culturales a su alrededor para el desarrollo de su moral o estilo de vida. Y todas ellas vienen marcadas por una La tribalización profunda carga emocional gracias a esa búsqueda consiste en por la realización personal o comunitaria. Cada construir pequeñas tribu urbana maneja una estética propia y sus comunidades y propias inclinaciones artísticas (especialmente grupos sociales que musicales), unas convicciones sociopolíticas y puedan mantener unas creencias religiosas. Los y las jóvenes se una identidad encuentran en una relación dialéctica frente a cultural ... las modas y el sistema de consumismo, como personajes insertos y excluidos frente a la realidad del mundo. La cultura juvenil intenta escapar al   mercado juvenil, pero este mercado se aprovecha de las innovaciones de la industria cultural, la cual pasa casi siempre necesariamente por la música de cada una de las tribus urbanas18. Tribu XIII atraía a diferentes tribus urbanas, pero estaba compuesta principalmente por raperos (miembros de la comunidad Hip Hop). Su cuartel general fue la calle, y su auge se dio en los parques. Su público se alcanzó en los conciertos masivos, en los buses y en las esquinas más peligrosas de Medellín. Cuando estuvo fuera de las iglesias, se fortaleció muchísimo, alcanzando una alta membrecía y generando reflexiones socio-teológicas que deambulan aún por los equipos de sonido de los barrios. “Crónicas reales, líricas afónicas de sociedades en dificultades. Conflictos diviso, y es como gotas de limón en ojos carentes de piedades”, rezaba la canción de uno de sus miembros. Esta comunidad realizaba conciertos para concientizar a la gente del peligro de la drogadicción y el sicariato. Intentaba demostrar que se puede pertenecer a diferentes tribus urbanas, sin necesariamente caer en sus vicios y sin perderse en la masa uniforme que marcha por las calles, a la merced de los sistemas de comunicaciones. Ayudó a muchas personas a pensarse como sujetos, y a ser críticos no sólo frente al sistema social y económico, sino también frente a los sistemas eclesiales y frente a las propias subculturas. La decadencia de esta comunidad de lectura de la Biblia inició cuando decidió adherirse a una iglesia. Para los grupos de influencia pentecostal –y Tribu XIII tenía esta impronta- es importante sentirse 18 Hay una dialéctica entre la cultura y las subculturas. Por una parte, las subculturas surgen como una respuesta al intento masificador de la globalización, creando estéticas propias y propuestas ideológicas que se oponen al fenómeno de la masificación. Sin embargo, la industria cultural se encarga de alimentarse de las subculturas para hacer dinero con ellas, mediante la comercialización de la música, la ropa, la estética y la belleza. El sistema globalizante es tan abarcador que puede crear subculturas, grupos, iglesias y religiones que estén a su servicio. J.E. Londoño: “a dios aLaBo, aunquE EL dEmonio sE PosE ... / 141 bajo la “cobertura espiritual” de una organización religiosa más grande. Por eso se acercó a una iglesia, Sus ojos y sus y fue perdiendo poco a poco su alcance. La razón palabras esperan un nuevo es que se quiso domesticar mediante un sistema de reglas moralistas e institucionales a personas que rostro para el cristianismo, el de hasta entonces se habían identificado con la cultura underground, crítica y contestataria. un cristianismo sin religión El control trajo aburrimiento, el aburrimiento trajo deserción, y esta comodidad tan esperada por personas que predicaban la Biblia aún bajo la lluvia los metió en una lógica religiosa que no sabía perdonar sus errores. La iglesia institucional –de la denominación de donde salieron- no supo pastorear a esta manada libre de hasta cien miembros, y terminó desperdiciándola hasta dispersarla por otras iglesias, otras lógicas comunitarias, e incluso de nuevo la calles y hasta la cárcel para algunos de ellos. A veces me encuentro con los ex-miembros de esta comunidad en las calles de la ciudad: algunos haciendo malabares en los semáforos, otros produciendo discos, y otros tal vez armados y en los caminos de la oscuridad –pues aunque hayan dejado de ser parte de la comunidad, consideran que ahora están en el bando de las tinieblas, dentro de la marcada dualidad simbólica luz-tinieblas. Ellos comentan que quisieran volver a la fe, “a los caminos de Dios”, y que les duele profundamente ir a una iglesia para chocarse con los muros de unos grupos de poder, bien estructurados y con fuertes intereses económicos, que finalmente intentan aterrorizarlos con la culpa. Sus ojos y sus palabras esperan un nuevo rostro para el cristianismo, el de un cristianismo sin religión, como dijo Bonhoeffer (1945), el de un pentecostalismo del Espíritu pero en las afueras de las iglesias, y el de una inclusividad liberadora, que permita encuentros de sentido a las personas que luchan por mantenerse afuera de las lógicas culturales impuestas por el sistema. Ah, Espíritu Santo, me viene escoltando, Camino por aceras predicándole a las fieras. Y llevando palabra de fe y de poder. Decía el Señor: libertaré A todo afligido y que del mundo se siente vencido, En el nombre de Jesús, fuera demonio escondido en tu mente, El que te robó el corazón. Bendito todo aquel que en Jesucristo Nació (Guerreros del mesías, “Alabanza”). 4. ¿siempre seré una víctima de estas caLLes? refLexiones finaLes Las iglesias muchas veces buscan insertar a la gente dentro de la lógica del sistema, haciéndola “más presentable”, y con ello acribillan la libertad y el grito de los sujetos. Los seres humanos tienden a convertir sus propias instituciones en entes absolutos que destruyen la humanidad de las personas, y divinizan sus propias relaciones intersubjetivas para que éstas, en forma de institución, aplasten la libertad de personas que viven libre y responsablemente su corporeidad (Hinkelammert, 2000). Así mismo critica Jesús a las instituciones religiosas de su tiempo, buscando rescatar la dimensión humana por encima de la institucionalidad: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado” (Mc 2,27). La lectura tribal de la Biblia es una lectura contextual de la Biblia, en el sentido de que es la manera en que mucha parte de los jóvenes en América Latina y el mundo están leyendo las Escrituras. No se identifica necesariamente con las teorías sociales derivadas del marxismo para hacer una lectura de las Escrituras como se hacía en los años 60s y 70s, ni tampoco con todas las disciplinas socio-analíticas que se hacen J.E. Londoño: “a dios aLaBo, aunquE EL dEmonio sE PosE ... / 143 en la actualidad. Es más bien una lectura espontánea, influenciada por la simbólica pentecostal. Esto lleva muchas veces a una lectura des-ubicada y des-contextualizada de las Escrituras, y gran parte de los grupos tribales no considera que tiene una responsabilidad socio­ política. En un contexto sosegado u opresor, tal lectura de la Biblia puede ser peligrosa, debido a la espiritualización, la separación del mundo, y el alejamiento simbólico de los creyentes de las realidades sociales que deben enfrentar. Algunas de estas comunidades tribales a veces son más conservadoras que los grupos eclesiales que las marginan, precisamente para ganarse el “respeto” por parte de estas iglesias. El deseo de estas comunidades tribales de ser aceptadas por los demás cristianos, de hallar “cobertura espiritual”, y de trabajar en colaboración con otras iglesias, a veces las pone en situación de desventaja, y terminan reproduciendo los modelos socio-eclesiales de la ideología dominante. Su adaptación a los sistemas tiende a ser la pérdida de la rebeldía y libertad que los hace concretamente liberadores, conforme al espíritu de Jesús. Sin embargo, en una cultura donde todos los valores están invertidos, donde la ley suprema es la muerte, y la cultura del narcotráfico ha penetrado todas las estructuras sociales –incluso en los movimientos revolucionarios- el dualismo simbólico de luz-tinieblas que influencia a la lectura tribal de la Biblia confronta a las personas y las sacude para que despierten de su letargo. Es un llamado a salir de las tinieblas de la muerte y a encontrarse con un mensaje de vida. Permite que las personas marginadas en la sociedad se conviertan en sujetos, y encuentren en sus grupos de fe y fuera de ellos un espacio para la realización personal y la gestación de nuevos proyectos de vida. Por ello la lectura tribal de la Biblia permite ver a mujeres predicando en las casas y tomando el protagonismo en las iglesias, jóvenes semi­analfabetos aprendiendo a leer en sus Biblias, predicadores exconvictos visitando las cárceles, creyentes entrando a los barrios populares armados nada más que con ... debemos seguir su Libro Sagrado para dar palabra de vida a los proclamando al combos de bandoleros. Así se forma una nueva Resucitado como forma de tribalidad y eclesialidad, no al servicio una opción para de la industria del narcotráfico y la posesión transformar este de territorios para enriquecer a otros, sino mundo de tinieblas. para formación de nuevas subjetividades que denuncian tal ambiente de la muerte y llaman a las demás personas a re-pensar sus estilos de vida. Es difícil resistir ante los sistemas que se imponen y tratan de manipular a las subculturas. Hay un doble movimiento entre la marginación y la participación, y lo que se intenta es valerse de los espacios que el sistema crea para ofrecer propuestas alternativas a él. Así, tratamos de llevar dentro de nosotros a lo que Albert Camus llamó el hombre rebelde (y la mujer rebelde, diríamos ahora), y lo que Jesús llamaba el reinado de Dios, que consiste en vivir en contradicción con el mundo que se empodera como un sistema de pecado, injusticias y crueldades. Es por ello que las comunidades tribales de lectura de la Biblia deben aprender a sospechar de muchos movimientos “alternativos”, tanto seculares como religiosos, porque muchos de ellos están en busca de meros beneficios económicos, y están al servicio de los grandes empresarios de la industria cultural. La resistencia cultural debe ser más que hacer parte de una cultura Hip Hop, Punk, Gótica, o cristiana. En realidad, puede haber raperos, góticos, rockeros y cristianos al servicio del sistema. La resistencia debe consistir en una opción ética por el seguimiento de Jesús, quien murió en contradicción con el sistema religioso judío

Por Edesio Sánchez Cetina 

Resumen A partir de la exégesis del Salmo 8,2.7-9 y su relectura en Mateo 21,14-17, y de la comparación de ambos con Isaías 11,3-6, se intenta articular una definición de masculinidad que haga a un lado el estereotipo de la masculinidad como práctica hegemónica y de la bienvenida a una masculinidad más humana y más humanizadora. Esos tres textos se leen desde la perspectiva infantil, y a través de ese recurso hermenéutico se busca hablar de la humanidad o nueva humanidad a partir de la metáfora del niño y no del adulto. Por ello, en la segunda parte del ensayo, se ofrecen dos ejemplos de relecturas, una del AT y otra del NT, en las cuales se revela el proceso por el cual dos varones adultos logran su liberación y salvación al “hacerse niños”. Abstract Psalm 8,2.7-9, Matthew 21,14-17 and Isaiah 11,3-6 help the author of this essay to find, in the Bible, a suitable way to define masculinity away from the hegemonic perspective. Building on the two first chapters of Genesis, those three passages help us to move from considering the adult as the paradigm of humanity to considering a child as the true representative of the human being. Thus, with this metaphor, those texts offer new means of dealing with the powerful and the violent. In the second part of the essay, two texts, one in OT and one in NT, are presented as examples of “re-readings” in which two male adults find their salvation and liberation by “becoming children”. Cuando en la Biblia hablamos del principio de todas las cosas, salta a la memoria de manera casi automática el libro del Génesis, especialmente sus primeros dos capítulos. En efecto, ese es el lugar privilegiado que un buen número de biblistas y teólogos han elegido para iniciar sus reflexiones sobre el proyecto de Dios para el mundo y la humanidad. No cabe duda de que los dos primeros capítulos del Génesis ofrecen varios elementos para esa reflexión, y nos sirven de ayuda para nuestro tema particular. En primer lugar, en esos textos, desde dos perspectivas distintas se habla del origen de la humanidad, enfatizándose el aspecto de la igualdad entre hombre y mujer sin comprometer las diferencias entre ambos. En el primer capítulo de Génesis (v.26-28) se afirma que el ser humano ha sido creado a imagen de Dios y que esa imagen solo se manifiesta en la pluralidad (nada homogenizadora) de hombre y mujer. En esa imagen, que sin duda acentúa el elemento comunitario del ser humano, se elimina toda idea de superioridad o inferioridad de en alguno de los dos componentes: hombre/mujer. En conjunto se les pide a ambos realizar todas las tareas que de acuerdo con la teología de la creación les pertenece como imagen de Dios. En segundo lugar, en ninguno de esos dos capítulos de Génesis se mencionan diferencias sociales, raciales, étnicas, lingüísticas o de inteligencia. Nada hay en ellos que coloque a ningún ser humano, varón o mujer, por encima de otro u otros. Con estos dos asuntos anotados, se puede decir que los dos primeros capítulos de Génesis son un buen punto de partida para una teología bíblica que ofrece una alternativa viable («más humana y humanizadota») respecto de la masculinidad hegemónica. Sin embargo, la intención de este ensayo apunta hacia una definición de la masculinidad a partir de la metáfora del niño/a. Me interesa hablar del tema de la masculinidad a partir de una relectura bíblica desde la perspectiva infantil. Digo metáfora, porque en mi lectura de los textos bíblicos pertinentes, los autores no idealizan al niño o a la infancia en su dimensión total, sino que toman ciertos elementos propios de la infancia para destacar características claves del proyecto utópico de Dios y que en la teología bíblica tradicionalmente se ha denominado «el reino mesiánico». En la relectura desde la perspectiva del niño, y si se quiere empezar, como ya hemos hecho en parte, de textos relacionados con la creación, el punto de partida es el Salmo 8. En este salmo, tal como ocurre en los textos del Génesis, la creación gira en torno al ser humano. Sin embargo, este texto muestra un sesgo, una especie de «clave» o «pista», que hace a un lado al adulto, para darle al niño la posibilidad de convertirse en «modelo» de ser humano, en un «mejor» ejemplo de imagen de Dios. Después de cantar la grandeza de la creación divina, el poeta afirma lo siguiente: “Con las primeras palabras de los niños más pequeños, y con los cantos de los niños mayores has construido una fortaleza por causa de tus enemigos. ¡Así has hecho callar a tus enemigos que buscan venganza!” (Salmo 8 TLA ) ¡No es el varón adulto, grande y poderoso, quien tiene el liderazgo para afrontar la maldad y vencer al enemigo! ¡Es el niño! Tanto aquí como en la relectura que hace Jesús de ese versículo en Mateo 21,14-17, el triunfo sobre el mal y el hacer callar al que detenta el poder, al hegemónico, es a través de la liturgia, a través del canto, a través de ese ritual que evoca aquello que los niños saben hacer muy bien: el juego. De acuerdo con el texto de Mateo, los líderes religiosos se oponen a dos elementos que realiza Jesús y que lo colocan en la masculinidad que hemos definido como «humana y humanizadota»: la sanidad de ciegos y cojos (los marginados de la sociedad) y la aprobación y celebración de la algarabía infantil. De regreso al Salmo 8, podemos afirmar que todo lo que sigue del salmo y la afirmación de la sujeción de todo lo creado (v.7-9) bajo el liderazgo del ser humano queda definido por ese nuevo sesgo o pista: el niño. ¡Qué bien se conecta esto con lo que dice Dios por medio del profeta Isaías en 11,3-6! (TLA): “No juzgará por las apariencias, ni se guiará por los rumores, pues su alegría será obedecer a Dios. Defenderá a los pobres y hará justicia a los indefensos. Castigará a los violentos, y hará morir a los malvados. Su palabra se convertirá en ley. Siempre hará triunfar la justicia y la verdad. Cuando llegue ese día, el lobo y el cordero se llevarán bien, el tigre y el cabrito descansarán juntos, el ternero y el león crecerán uno junto al otro y se dejarán guiar por un niño pequeño.” (Isaías 11,3-6) En la nueva creación, en el nuevo proyecto de Dios, en el enfrentamiento con la injusticia y la maldad, en el establecimiento del reinado de Dios, el líder es un «niño pequeño». Para destronar la injusticia y para crear un nuevo mundo y un nuevo reinado, la masculinidad hegemónica tiene que hacerse a un lado, con todas las instituciones, organizaciones y estructuras creadas desde esa perspectiva. Tanto en la creación, de acuerdo con la relectura del Salmo 8, como en la «nueva creación» — proclamada por el profeta Isaías y el mensaje del evangelio de Lucas —, la encarnación de Dios y la definición del «nuevo adam»» privilegia a lo infantil, al niño. Emmanuel, el Mesías, viene con todo su poder transformador y creador en la persona de un niño: “Porque nos ha nacido un niño, Dios nos ha dado un hijo, al cual se le ha concedido el poder de gobernar. Y le darán estos nombres: Admirable en sus planes, Dios invencible, Padre eterno, Príncipe de paz. Se sentará en el trono de David; extenderá su poder real a todas partes, y la paz no se acabará; su reinado quedará bien establecido, y sus bases serán la justicia y el derecho desde ahora y para siempre. Esto lo hará el ardiente amor del Señor todopoderoso.” (Isaías 9,6-7, DHH) La primera navidad celebró no la llegada de un guerrero adulto y poderoso, armado hasta los dientes, sino la irrupción del Dios «todopoderoso» en la persona del niño de Belén, el bebé nacido en una cueva, acostado en un comedero de animales y rodeado por humildes pastores que habían escuchado el anuncio angelical: “No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos: Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor. Como señal, encontrarán ustedes al niño envuelto en pañales y acostado en un establo.” (Lucas 2,10-12; DHH ) ¡Qué paradoja! El mesías, salvador del mundo, está presente con nosotros en la persona de un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Para Lucas y Mateo, el evangelio de salvación empieza con Dios niño. ¡Qué cosa más tremenda! El hecho de que el Dios eterno, todopoderoso, Señor del universo, decidiera irrumpir en la historia humana como niño se convierte en declaración teológica de cómo definir, de principio a fin, el proyecto salvador de Dios y al ser humano que vislumbra. Porque Dios decide hacerse humano y presentarse ante nosotros como niño, y presenta ante nuestros ojos al reino mesiánico desde una perspectiva infantil. Estos dos elementos, al principio y al final de la encarnación, deben considerarse seriamente al definir y entender a Jesús y su actividad aquí en la tierra. A los adultos que acompañaron a Jesús les costó entender el proyecto de Dios de crear una humanidad cuyos rasgos más importantes se los imprimiera la metáfora niño. Por eso, en varios momentos y de distintas maneras Jesús tuvo que recordárselos: “te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mt 11,25, RV60 ); “dechad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Mc 10,14-15, RV60). La metáfora del niño, aplicada a los conceptos de creación, nueva creación, encarnación y salvación, nos lleva a una deconstrucción del estereotipo de la masculinidad como práctica hegemónica. Y es primeramente en Jesús que de manera concreta se hace realidad cada uno de los elementos resaltados en la reflexión anterior respecto de la búsqueda de una masculinidad definida de manera distinta: el ejercicio de un liderazgo estilo infantil en el que impera la armonía, la paz y la justicia, en la que el triunfo sobre el mal se realiza por vías ajenas al poder y a la destrucción violenta. En varias ocasiones, Jesús utilizó la imagen del niño para contrarrestar la perspectiva hegemónica del varón adulto (Mc 10,14-15; Lc 9,46-48). El reemplazo del «viejo hombre» - De la masculinidad hegemónica a la humanizante La historia de Naamán (2Reyes 5) En 2Reyes 5 se narra la historia de Naamán, el general del ejército sirio. En los versículos de apertura, el narrador presenta a un hombre definido por el poder, la autoridad, la fama, el éxito y la riqueza (v.1-2, 5). Su poder, autoridad y éxito se hacen manifiestos con la información que se da en el versículo dos: en una de las varias escaramuzas exitosas llevadas a cabo en territorio israelita, el ejército sirio bajo el mando de Naamán captura, entre otras, a una niña que se convierte en su sirvienta. Su riqueza y gloria se perciben de manera abrumadora con la cantidad de oro, plata y vestidos lujosos con los que llega a visitar al rey de Israel y al profeta Eliseo (v.5 y 9). Todo en Naamán se define como el varón hegemónico, ¡hasta en su enfermedad! Ignora a la niña que tiene la información correcta para lograr su sanidad, recurre solo a quienes detentan el poder y la autoridad, usa el dinero y la riqueza para lograr sus intereses y se muestra altanero y orgulloso ante las alternativas de salud que se le ofrecen. Así lo presenta la primera parte del relato. La trama de la historia se ha urdido de tal manera que con tal desplante de poder y pompa, Naamán no llegará muy lejos en su objetivo de alcanzar la sanidad. De acuerdo con el relato, cada vez que Naamán recurre a uno de los personajes similares a él (con poder, autoridad y riqueza), el rey de Siria y el rey de Israel, su sanidad y restauración total se retrasan, se ven en peligro. Pronto se descubre en la historia que la solución a su problema de salud y a su situación humana en general no está en los que como él detentan el poder y la gloria, sino en aquella figura infantil, vulnerable, esclavizada e ignorada, a la que el relato define como na‘erah qetonah, una “niña pequeña” (v.2). Esta niña no llega con la pompa de Naamán ni rodeada de dignidad y poder, sino como esclava de guerra, pertenece a la nación conquistada y no se conoce su nombre. Pero esa niña fue el instrumento para lograr la salvación de Naamán. Ella, como na‘erah qetonah, es quien ofrece la solución al problema de salud de Naamán (v.3) y se constituye en la meta o paradigma de perfección a la que deberá llegar Naamán: na‘ar qaton “niño pequeño”, “niñito”. A ella se unen otros “niños” que forman el grupo de protagonistas que entran en el juego de Dios y sirven de instrumentos para la sanidad de Naamán: los siervos de Naamán y el profeta Eliseo. La actitud de estos actores contrasta, claramente, con las acciones de los otros personajes de la historia: el rey de Siria, el rey de Israel y Guehazí, el hombre oportunista, mentiroso y sediento de riquezas y poder. La historia se desarrolla de tal manera que el protagonista principal, Naamán, vaya convirtiéndose paulatinamente de ser un adulto rodeado de pompa y poder (v.1-2), orgulloso y refunfuñón (v.11-12), hacia un niño perfecto, totalmente curado (v.14, donde aparece la frase na‘ar qaton, “niño pequeño”, “bebito”), y con el candor y libertad del niño dispuesto al juego (v.17-19). El proceso es realmente aleccionador. El hombre que tiene el poder y la gloria llega a Israel y conmueve a la nación (v.7-8), y se presenta con toda su “maquinaria pesada” en la puerta del profeta (v.9). Su misma actitud muestra lo consciente que era de su importancia: “Naamán se enojó y se fue diciendo: ‘Yo pensé que el profeta saldría a recibirme, y que oraría a su Dios. Creí que pondría su mano sobre mi cuerpo y que así me sanaría de la lepra. ¡Los ríos Abaná y Farfar, que están en Damasco, son mejores que los de Israel! ¿No podría bañarme en ellos y sanarme?’ Así que se fue de allí muy enojado” (v.11-12, TLA). En efecto, el profeta no sale a recibirlo con “bombos y tambores”. Es más, envía a su sirviente y ordena a Naamán “lavarse siete veces en el Jordán” (v.10). Así empieza la dura lección de aprender a definirse como hombre pero en una perspectiva más humana, más humilde, menos hegemónica, como niño. Al final del proceso de sanación, El señor se vuelve siervo, el “mandamás” se convierte en el “mandado”: “ve y lávate siete veces en el Jordán” (v.10). Naamán no cede tan fácilmente; su orgullo nacionalista le impide ver que Israel tuviera algo mejor que Siria: “No, no obedeceré la orden del profeta”. Y cuando está a punto de perder la posibilidad de sanidad y nueva vida, de nuevo se levantan “los niños”, sus “siervos”, para hacerlo llegar en razón (v.13); y Naamán obedece. De adulto enojón y refunfuñón, Naamán pasa finalmente a niño perfecto. Al obedecer la orden del profeta su piel y carne quedan como la de un niño pequeño. La conversión de Naamán, el hacerse niño, se marca con la presencia del verbo shub (“volver”) dos veces en el relato: “su carne se volvió como la carne de un niño (v.14); y volvió al varón de Dios” (v.15). A partir de este momento, Naamán ya no es más el que da órdenes, sino el que obedece (v.15.17.18). Naamán se volvió niño y actuó como tal. Después de haber rechazado al río de Israel, ahora pide tierra de Israel (v.17) y se convierte en adorador del único Dios, Yavé (v.17). Pero el “niño” no solo pide tierra para poder tener su “cajón de arena” o playpan para poder realizar su nuevo juego de fe, a la manera de la niña israelita y de Eliseo. Naamán pide también un favor que pertenece más bien a la lógica infantil: “sólo espero que Dios me perdone, cuando mi rey vaya a adorar al templo de Rimón, y yo tenga que acompañarlo. El rey se apoyará sobre mi brazo y tendré que arrodillarme en ese templo” (v.18). Ante esa petición que solo nace del corazón de un nuevo Naamán, el profeta no tiene otra alternativa que responder: “vete tranquilo”. Llama la atención que esta lección de humanidad y de cambio de perspectiva o construcción de un nuevo «imaginario más humano y humanizante de masculinidad» se diera a través no de un miembro del «pueblo elegido», sino de un extranjero. De un individuo adorador de otra divinidad y ciudadano de una nación adversa a Israel. En este el relato, en el que se respira un aire de festividad y juego, los «niños» son los líderes y guías y, través de su juego, no solo se logra salud y salvación para el extranjero enfermo, sino que también se desenmascara al truhán, al antihéroe. Porque nuestro relato termina demostrando que Guehazí, más que servidor del profeta de Dios, era un hombre malvado sediento de riqueza y poder y no deseoso de servir y entrar en el juego salvador de Dios. Por eso, la enfermedad de la piel que tenía Naamán, ahora la hereda Guehazí (v.25-27). La historia de Zaqueo (Lucas 19,1-10) Si colocamos juntos a un niño y a un árbol, la imagen que de inmediato se nos forma en la mente es la del niño trepado en el árbol y jugando. Es muy difícil imaginar lo contrario. Pero si colocamos a un empresario junto al árbol, muchas cosas pueden ocurrírsenos. Por ejemplo: si el árbol es frutal, hacer negocio con sus frutos; si la madera se puede usar, cortarlo para hacer muebles o darle algún uso que produzca ganancias. Los niños se suben a los árboles de manera natural; porque son niños. Su mente está en el juego. Si los adultos lo hacen, de inmediato se piensa en una razón pragmática, productiva: “para bajar frutos”, “para cortar sus ramas”. Si ese adulto es un hombre rico y negociante, su mente está en hacer ganancias. Zaqueo era un hombre adulto, rico, jefe de los recaudadores de impuestos para Roma, que se subió a un árbol. Pero Zaqueo no lo hizo con el fin de obtener ganancias de él, sino para ver a Jesús. Por un momento permitió que su atención no se enfocara en el poder, el dinero y las riquezas, sino en hacerse de un nuevo amigo, de conocer a Jesús. La subida al árbol y la razón de hacerlo fue el primer acto que realizó Zaqueo, no como un adulto rico y corrupto, sino como un “niño”. Subió por la pura curiosidad de conocer a Jesús. Visualicemos un momento en la vida diaria de Zaqueo: era un día común, y este hombre sale a pasear por las calles de Jericó; era de edad avanzada, de complexión gruesa, bajito de estatura, con ropas lujosas, ampliamente conocido por todo el mundo, odiado por unos, admirado por otros. De pronto, aparece subido en un árbol de higos, sin otra razón que su curiosidad por ver quién era el visitante del día. En ninguna parte del Evangelio se nos informa que Zaqueo conociera previamente a Jesús. El relato, tal como nos lo presenta Lucas, no nos da otra alternativa más segura que concluir que Zaqueo no sabía nada de Jesús, ni lo conocía. Todo lo que ocurrió después de la subida al árbol fue realmente sorpresa para Zaqueo. La curiosidad fue la que lo llevó a subir al árbol y por ello, Zaqueo penetró al “mundo” infantil. Zaqueo no sólo subió al árbol, sino que también corrió para subirse a él. El sentido de urgencia lo da de nuevo, la curiosidad de conocer a Jesús, no la urgencia por asegurar un negocio o hacerse más rico. Esa acción absurda atrajo la atención de Jesús. Porque todo aquel que se atreve a hacerse como un niño tiene abiertas las puertas del reino, pues se atreve a aceptar los “absurdos” del reino y de Dios. La segunda acción absurda de Zaqueo fue la de obedecer la orden de Jesús de bajar de prisa del árbol y la de recibir gozoso al visitante desconocido. Más cualidades de niño no podía tener Zaqueo: obediencia a una orden de un adulto, bajar de prisa de un árbol, recibir en la casa a un desconocido. La tercera acción absurda de Zaqueo fue la de ofrecer la mitad de sus bienes a los pobres y devolver cuadruplicado el dinero defraudado a otros. ¿Qué empresario sensato, de acuerdo con los cánones del mundo, ofrece la mitad de sus bienes a los pobres y promete devolver cuadruplicado un dinero que legalmente nadie le exige? Cualquier empresario sabe que no hay peor inversión que dar dinero a los pobres. Sólo quien se coloca en una perspectiva diferente, quien puede verse y definirse de manera fuera de lo “común», en la esfera del absurdo divino lo hace: “porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico” (2Cor 8,9). Hasta las empresas “cristianas” y las mismas iglesias modernas consideran fuera de lo sensato hacer lo que hizo Zaqueo. El razonamiento moderno es el siguiente: “Sí, queremos ayudar a los pobres, pero vamos a hacerlo con inteligencia. Vamos a acumular varios miles o millones de dólares, los invertimos, y de sus intereses ayudamos a los pobres”. Así aseguran que nunca caerán en bancarrota, y siempre tendrán algo para darles a los pobres. Pero esas empresas e iglesias nunca quedan pobres, ni tampoco dan “todo”, ni la mitad a los pobres. Las cargas fiscales, los pagos de compra y mantenimiento de los edificios que albergan a los burócratas que manejan el dinero de los pobres, los salarios de los administradores del dinero de los pobres; todo ello se asegura, para poder ayudar a los pobres. Se invierte en el capital de grandes empresas multinacionales que pagan los intereses, pero que se embolsan jugosas ganancias del dinero reservado para los pobres. Y, de los intereses pagados, falta descubrir qué porcentaje realmente llega a los pobres y cuánto se va en salarios, edificios y otras cargas administrativas. Pero en la filosofía y razonamiento divinos, en el juego de Dios y la nueva imaginaria del ser hombre y humano, se puede “sin ser irresponsable, gastar recursos a manos llenas en un arranque de compasión”. Es importante señalar que ninguna motivación egoísta o de beneficio personal movió a Zaqueo; ni siquiera la oferta de salvación personal. De hecho, la promesa de Zaqueo de dar sus bienes a los pobres sigue a la murmuración de los demás que acusaban a Jesús de haber entrado en casa de un hombre pecador. Zaqueo, como lo haría un niño, decidió dar todo como respuesta a la inmensa alegría de sentirse bien por haber recibido a alguien como Jesús, en su casa. La decisión de Zaqueo de hacerse niño fue la acción que lo acercó a Jesús y le dio el acceso al reino: “De los niños es el reino de los cielos”. Jesús le abrió a Zaqueo las puertas del reino porque éste se hizo como niño. Es desde esa perspectiva que Jesús consideró a Zaqueo, y en ella definió el ser de aquel hombre a quienes otros veían de la otra manera, la del adinerado, poderoso y corrupto. Es instructivo buscar en el relato los verbos y expresiones que definen a los personajes. Una vez se hace referencia a Jesús: “Zaqueo... procuraba ver quién era Jesús” (v.3). Cuatro veces se hace referencia a Zaqueo: En los v.2 y 3 el narrador Lucas dice que Zaqueo “era jefe de los publicanos, y rico” y que “era pequeño de estatura”, presentando así al personaje principal a los lectores. En el v.7, la multitud define a Zaqueo como “un hombre pecador”. En el v.9, Jesús dice de Zaqueo: “él también es hijo de Abraham”. La presentación descriptiva de Zaqueo que hace Lucas tiene la intención de definir quién es el personaje principal del relato. Sin embargo, para cualquier judío de esa época, decir que un hombre era “jefe de los recaudadores de impuestos” y “rico”, significaba exactamente lo que se dice de Zaqueo en el v.7: “un hombre pecador”. A los ojos de la multitud judía, Zaqueo no podía ser más que un hombre malvado y pecador. Basta con descubrir qué dicen los historiadores acerca de los recaudadores de impuestos de la época de Jesús, para poder entender el sentimiento de las masas hacia aquellos. Zaqueo no era un simple recaudador; era jefe de recaudadores. Es decir, él contrataba a hombres para que trabajaran para él recaudando impuestos en su provincia. Los comerciantes y agricultores que querían vender sus mercancías y productos en territorios vecinos, tenían que pagar tasas que les dejaba un margen casi nulo de ganancias. Como muchos de esos comerciantes tenían que pasar por varias provincias, el impuesto a sus mercancías se cobraba varias veces, al pasar por los diferentes puestos de recaudación. Los viajeros tenían la obligación de declarar lo que llevaban consigo, aun las cosas que estaban libres de impuesto, como sus pertenencias personales. Los recaudadores tenían el derecho de revisar y confiscar la mercancía no declarada. Además, como los recaudadores necesitaban hacer ganancias para ellos y para sus jefes, siempre cobraban más de lo legalmente establecido por Roma. Los fariseos y rabinos consideraban a los recaudadores de impuestos como impuros, porque usaban maneras deshonestas para ganarse el dinero. El judío común los consideraba como bandidos y ladrones. Por ello, para un judío celoso de la ley y de su religión, la conversión de un recaudador, o publicano como le llamaban, era casi imposible. La multitud ve en Zaqueo a un publicano pecador, impuro y corrupto; imposible de alcanzar la salvación. Pero Jesús dice de él: “es hijo de Abraham”, pertenece al Reino de Dios; “hoy ha venido la salvación a esta casa”. La curiosidad infantil, los actos “irreflexivos” y “absurdos” de Zaqueo, lo acercaron a Jesús y éste le abrió de par en par las puertas del reino mesiánico y a definir su ser hombre de una manera totalmente diferente y radical. No cabe duda de que mucha gente en Jericó siguió viendo a Zaqueo con el estereotipo ya conocido de su masculinidad hegemónica, sin embargo, tanto para él como para Jesús, había nuevas maneras de definirse como hombre y de actuar en contraste con la perspectiva reinante: una nueva forma de masculinidad, una nueva manera de relacionarse con otros y otras en equidad y armonía. Conclusión En este ensayo hemos intentado mostrar una vía o perspectiva de lectura bíblica en la que la búsqueda de nuevas maneras de definir la masculinidad la da la relectura desde el niño, desde la infancia. En ella se resaltan valores que muestran una vía alterna al tradicional imaginario hegemónico de la masculinidad. En la lectura de los textos desde esta perspectiva alterna, el ser hombre se define con rasgos que van contra la búsqueda del poder, de la riqueza, de la violencia y la marginación, pero que afirma las características que resaltan la vulnerabilidad, la solidaridad, la búsqueda de la paz por medio de alternativas no violentas y la justicia, el juego y las relaciones libres de todo propósito pragmático y mercantil. Al acercarse a la Biblia y a la práctica de la fe, la relectura desde la perspectiva infantil, le da una nueva dimensión a nuestra manera de interpretar textos como el de Mateo 6,25-34, a la elaboración y ejercicio de la liturgia y los sacramentos (especialmente el bautismo y la eucaristía), a la consideración de la participación de todos y todas en el ministerio sacerdotal, y a la pastoral en toda su extensión. Edesio Sánchez Cetina Arcos 1619, 3C 1426 Buenos Aires Argentina Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. 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TLA es la abreviatura de la Biblia publicada por las Sociedades Bíblicas Unidas y conocida con el nombre deTraducción en Lenguaje Actual.
DHH se refiere a la versión Dios Habla Hoy, publicada por las Sociedades Bíblicas Unidas, y conocida también como Versión Popular.
RV60 es la sigla de la versión hecha por Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera (siglos 16 y 17) en su revisión correspondiente al año de 1960. Es una publicación de las Sociedades Bíblicas Unidas.
Es importante señalar que Isaías 11,6, texto que habla del liderazgo infantil en la era mesiánica, tiene la misma frase que aparece dos veces en 2Reyes 5: “niño/a pequeño/a”.
Es interesante lo que dice del sicómoro: “el sicómoro [fue] empleado como frutal y madera” (George Adam Smith,Geografía de la Tierra Santa, Valencia, Edicep, 1985, p.42.
Robert D. Lupton, Theirs is the Kingdom - Celebrating the Gospel in Urban America, San Francisco, Harper & Row, 1989, p.91.

Por: Karla Ann Koll

Especialista en Misión, Ecumenismo e Historia de las religiones. Profesora de la Universidad Bíblica Latinoamericana. Conferencia impartida para las iglesias de CLAI Costa Rica, junto con la Universidad Bíblica Latinoamericana, en el marco de la celebración de los cien años de la Conferencia Misionera Mundial de Edimburgo. Agradezco en gran manera la oportunidad de formar parte de este proceso de reflexión que las iglesias de CLAI Costa Rica, junto con la Universidad Bíblica Latinoamericana, están realizando en el marco de la celebración de los cien años de la Conferencia Misionera Mundial de Edimburgo. Dicho acontecimiento nos ofrece una gran oportunidad para cuestionarnos acerca del caminar de nuestras iglesias en la misión de Dios. Me pidieron referirme a los desafíos contemporáneos de la misión. Quizá ustedes conocen mucho mejor que yo, una visitante con pocas semanas en el país, los desafíos que enfrentan sus congregaciones cada día en su lucha por ser fiel a Jesucristo. No obstante, quiero invitarles a reflexionar sobre un pasaje de Pablo, un solo versículo, y sus implicaciones para nuestro quehacer misional y pastoral en los lugares donde Dios nos ha llamado a servir.
La Universidad Bíblica Latinoamericana, en concordancia con sus valores  de paz y justicia social se une al Pronunciamiento de la Iglesia Luterana Costarricense a favor del pueblo Bribrí: En relación a los hechos acontecidos en el Territorio Indígena de Salitre El pasado sábado 5 de julio en horas de la noche comenzaron las acciones violentas por parte de personas no indígenas, que habitan en el Territorio Indígena de Salitre. Ranchos quemados, bloqueo de calles y ataques contra la comunidad indígena de Cedror de Salitre se han registrado tras la decisión de organizaciones ancestrales de recuperar tierras que históricamente les han pertenecido.
“Un acto de injusticia se condena no porque se haya quebrantado la ley, sino porque se ha dañado a un ser humano. ¿Cuál es la imagen de un ser humano? Es un ser cuya angustia puede llegar al corazón de Dios”. [1]

Abraham Heschel Autor judío Los Profetas

La Universidad Bíblica Latinoamericana, como institución ecuménica de educación teológica, comprometida con la justicia y la vida digna de todo pueblo y persona, se solidariza hoy con el pueblo Palestino de Gaza, eslabón débil en este conflicto, que sufre bajo los bombardeos israelíes que han provocado la muerte de cientos de personas civiles y el sufrimiento de miles más. Hacemos un llamado a la cordura y al respeto por la vida humana.
Justicia para nuestros hermanos y hermanas indígenas La Universidad Bíblica Latinoamericana, institución ecuménica de formación bíblico-teológica y pastoral, se une a las voces que claman por justicia para nuestros hermanos y hermanas indígenas costarricenses de Salitre, un territorio indígena en peligro.
Edwin José Mora Guevara, Ph. D. Resumen El sufrimiento sigue constituyendo un misterio para el ser humano. Con el fin de explicárselo, buscarle sentido y alivio, el ser humano ha tratado de concertar diversas razones sobre el por qué o el para qué del mismo. Diferentes líneas teológicas se han articulado al respecto, entre ellas una teología dolorista que hace del sacrificio, dolor y sufrimiento una experiencia de exaltación espiritual y por otro, las teodiceas que buscan construir una defensa de Dios en detrimento de la dignidad humana. Desde un continente experimentado en dolor, este artículo propone que ni la una ni la otra son respuestas teológicas viables para afrontar el sufrimiento. El modelo de la praxis solidaria, inclusiva y amorosa de Jesús de Nazareth, sería el camino para articular una reflexión-acción para afrontar el dolor, lo cual es apremiante. En esta urgencia y entre esos dos extremos se concreta la teología latinoamericana y caribeña de la liberación, que con la imagen de un Dios de Vida, liberador y transformador que escucha el clamor de quienes sufren, no elige ni el dolorismo ni el laberinto apologético, sino la esperanza, que en última instancia es también la elección del pueblo sufriente.

Por: María- Paz López

tamayo1En su nuevo libro (lleva publicados más de cincuenta), el teólogo Juan José Tamayo aborda los retos religiosos del siglo XXI. Tamayo, secretario general de la progresista Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, ha presentado en Barcelona su libro "Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo" (ed. Herder).

diversidad...Misión como sumisión… donde mi visión es la misión y vale más que Su misión, sometiendo juicios y pensares a mis juicios y pensares, acatando todos mi voz sin escuchar lo sutil de Su voz. Sumiso envío a los confines del mundo para imponer mi cultura y religión, mis acciones y palabras subordinan reprimiendo los sentires y vivires a esa verdad absoluta y salvadora que exige sumisión, y dice ser divina.

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